Primavera y Ansiedad: La primavera la sangre altera.


La llegada de la primavera influye en las áreas cerebrales que regulan los estados de ánimo, los procesos de sueño y vigilia, el apetito, la sed… e intervienen en ello el aumento de las horas de sol, los cambios meteorológicos, la polinización de las flores, los aromas, los colores, la sociabilidad… Aunque, si por los refranes populares nos guiáramos, en esta época del año tendríamos referencias ambiguas: ‘la primavera la sangre altera’, ‘las mañanas de abril son buenas para dormir’… por tanto, en primavera, ¿euforia o pereza?

Los neurotransmisores serotonina y melatonina tienen un papel importante en los cambios cerebrales que implican la luminosidad y la oscuridad. Por consiguiente, en primavera, con el incremento de las horas de luz, se elevan los niveles de serotonina, sustancia que induce estados de bienestar, por tanto sería esperable que en primavera, el estado de ánimo en general mejorara, sin embargo, estas variaciones de serotonina no aseguran una consecuente mejora del estado de ánimo en todas las personas, sino que esta influencia varía en función de cada individuo.

La primavera y el otoño, traen la inestabilidad al ánimo de muchas personas. La cantidad de luz recibida afecta a nuestros cerebros como al del resto de los seres vivos sobre el planeta pero especialmente a las personas con ansiedad y depresión. La ansiedad es el trastorno más meteorosensible, es decir, es el más sensible a los cambios de tiempo, pero también sabemos que en los meses de primavera y otoño aumentan los casos de depresión y son más comunes los ataques de pánico y angustia.

 De todas maneras hay un componente de pensamiento importante ya que al preveer que vas a estar más alterado lo más posible es que lo acabes estando. El pensamiento anticipatorio es el mismo mecanismo que utiliza la ansiedad en cualquier situación, tu pensamiento va por delante condicionando tus actitudes hacia las cosas que SON. Aceptar que las condiciones externas son cambiantes y tienen efectos sobre tu organismo (como es perfectamente normal ya que le pasa a todo el mundo, animales y plantas incluidos) es restarle la extrema importancia que acostumbran a darse a estos cambios. La extrema importancia ya no es una cuestión fisiológica sino de pensamiento. Es ahí donde debemos incidir y trabajar.

Como somos conscientes de los más que probables  efectos de los cambios de estación para nuestro equilibrio emocional conviene tomar algunas precauciones en los momentos clave. Para paliar la ansiedad de la primavera siempre se puede recurrir a algunos trucos caseros como las infusiones relajantes o los ejercicios de respiración. Y aunque a veces no le damos la importancia adecuada, una buena alimentación puede influir también en nuestro estado de ánimo. Por eso es necesario llevar una dieta equilibrada respetando los horarios de comidas. Una rutina diaria nos ayudará a paliar la ansiedad, controlando también el descanso y las horas de sueño.